La exposición
Exponer es decidir cuánta luz llega al sensor. Si entra demasiada, las zonas claras se quedan en blanco puro; si entra poca, las sombras se vuelven negras y aparece ruido. Tres controles regulan esa cantidad (apertura, velocidad e ISO) y cada uno tiene, además, un efecto creativo propio. Antes de leer, pruébalos en el simulador.
Apertura: el diámetro por el que entra la luz
El diafragma es un conjunto de láminas que abre o cierra un orificio dentro del objetivo. Su tamaño se expresa con el número f, que es el resultado de dividir la focal entre el diámetro de ese orificio. Por eso funciona al revés de lo que parece: f/1.8 es una apertura grande y f/16, una muy pequeña.
La escala habitual (f/1.4, f/2, f/2.8, f/4, f/5.6, f/8, f/11, f/16) no es caprichosa: cada valor deja pasar la mitad de luz que el anterior. Además de la cantidad de luz, la apertura controla la profundidad de campo: cuanto más abres, más se desenfoca lo que queda por delante y por detrás del punto enfocado.
Por eso un objetivo que abre mucho, como un 50 mm f/1.8 o un zoom f/2.8, se considera luminoso; en la jerga fotográfica, un objetivo rápido, porque deja pasar tanta luz que permite velocidades más altas. Eso sí, casi todos rinden algo peor a su apertura máxima: pierden nitidez en las esquinas y oscurecen los bordes, un efecto llamado viñeteo. Cerrar uno o dos pasos suele corregir ambas cosas.
Número f pequeño: más luz y menos zona nítida. Número f grande: menos luz y más zona nítida.
Misma escena y misma luminosidad final. Solo cambia la apertura.
Velocidad de obturación: el tiempo de exposición
La velocidad indica cuánto tiempo permanece abierto el obturador. Se expresa en fracciones de segundo (1/1000, 1/125, 1/15) y, en exposiciones largas, en segundos (1", 2", 30"). Cada vez que duplicas el tiempo, duplicas la luz.
Su efecto creativo es el movimiento: a 1/1000 congelas una gota de agua o a un ciclista; a 1/30, lo que se mueve deja una estela. Hay además un límite práctico a pulso: como referencia, no bajes de 1/focal (1/50 con un 50 mm) o el temblor de tus manos producirá trepidación, es decir, una foto movida en su totalidad. La estabilización de la cámara o del objetivo te permite ganar varios pasos.
Velocidad rápida congela; velocidad lenta dibuja el movimiento.
Misma escena con trípode. Solo cambia la velocidad.
Cómo sujetar la cámara
- Sujeta la empuñadura con la mano derecha y coloca la izquierda bajo el objetivo, con la palma hacia arriba: es la que soporta el peso y gira los anillos.
- Pega los codos al cuerpo y separa ligeramente los pies, con uno algo adelantado: tu cuerpo funciona como un trípode.
- Usa el visor siempre que puedas. Apoyar la cámara en la cara añade un tercer punto de apoyo que la pantalla no ofrece.
- Dispara al final de una espiración, cuando el cuerpo está más quieto, y aprieta el disparador con suavidad, sin golpearlo.
- Si no hay trípode, apóyate en una pared, una farola o una barandilla. En ráfaga, la segunda o la tercera foto suelen salir más nítidas que la primera.
ISO: amplificar la señal
El ISO no hace que el sensor capte más luz: amplifica la señal que ya ha recibido. Por eso, al subirlo, la foto se aclara, pero también se amplifica el ruido, ese grano y esas manchas de color que restan detalle, sobre todo en las sombras.
Cada duplicación del ISO (100, 200, 400, 800…) equivale a un paso de luz. Las cámaras actuales ofrecen resultados limpios hasta ISO 1600 o 3200, pero la norma profesional sigue siendo la misma: usa el ISO más bajo que te permitan la apertura y la velocidad que necesitas.
El ISO es el último recurso: decide primero la apertura y la velocidad.
De noche y con la misma luminosidad. Solo cambia el ISO.
Los pasos de luz y las exposiciones equivalentes
Los tres controles se miden con la misma unidad: el paso, que duplica la luz o la reduce a la mitad. Si abres el diafragma un paso, puedes acelerar la velocidad un paso y la exposición seguirá siendo idéntica. Estas tres combinaciones producen la misma luminosidad, pero tres fotografías distintas:
| Apertura | Velocidad | ISO | Resultado |
|---|---|---|---|
| f/2.8 | 1/1000 | 100 | Fondo desenfocado y movimiento congelado |
| f/8 | 1/125 | 100 | Todo nítido; lo que se mueve rápido, ligeramente movido |
| f/8 | 1/1000 | 800 | Todo nítido y congelado, con algo más de ruido |
El valor de exposición y el fotómetro
Los fotógrafos resumen cada combinación de apertura y velocidad en un solo número: el valor de exposición, o EV. Las combinaciones con el mismo EV producen la misma luminosidad, como las tres de la tabla anterior.
En el visor o en la pantalla verás una escala que va de −3 a +3 con un indicador: es el fotómetro. El 0 marca la exposición que la cámara considera correcta, y cada número es un paso de luz por encima o por debajo. Entre ellos hay marcas más pequeñas, porque las cámaras se ajustan en saltos de un tercio de paso: por eso entre f/2.8 y f/4 aparecen f/3.2 y f/3.5, y entre 1/60 y 1/125, 1/80 y 1/100.
En modo manual, tu tarea es llevar el indicador a la posición que buscas. Recuerda que el 0 no es una verdad absoluta, sino la opinión del fotómetro, y ya sabes que se equivoca con la nieve o con los fondos negros.
El fotómetro propone; tú decides.
El histograma
El histograma es un gráfico de la distribución de tonos de la imagen: a la izquierda los negros, en el centro los tonos medios y a la derecha los blancos. Lo tienes en el simulador, en tu cámara y en cualquier programa de edición, y es mucho más fiable que la pantalla, cuyo brillo cambia con la luz ambiente.
No existe un histograma ideal: una escena nocturna se concentra a la izquierda y una nevada, a la derecha. Lo que hay que vigilar son los extremos. Si el gráfico se pega al borde derecho, hay luces quemadas, sin información recuperable; si se pega al izquierdo, sombras empastadas. En digital conviene proteger las luces, porque las sombras se pueden levantar al editar.
Para vigilar los extremos, activa también el aviso de altas luces, que hace parpadear en la pantalla las zonas quemadas; en vídeo se llama cebra. Lo que se pierde por ese extremo es un recorte de luces: ahí ya no queda información que recuperar, ni siquiera en RAW.
Vigila los bordes del histograma y protege siempre las luces.
Cómo leer el histograma
Estas son las formas más habituales y lo que indican:
| Forma | Qué indica | Qué hacer |
|---|---|---|
| Pegado al borde izquierdo | Foto subexpuesta: sombras empastadas, sin detalle. | Aumenta la exposición: abre el diafragma, baja la velocidad o sube el ISO. |
| Desplazado a la izquierda, sin tocar el borde | Escena oscura, de clave baja, o exposición algo corta. | Correcto en una escena nocturna; si no, aumenta un poco la exposición. |
| Repartido por todo el gráfico | Exposición equilibrada, con detalle en luces y sombras. | Nada: es el punto de partida habitual. |
| Desplazado a la derecha, sin tocar el borde | Escena clara o exposición generosa. | Ideal en RAW: es la técnica de exponer a la derecha. |
| Pegado al borde derecho | Foto sobreexpuesta: recorte de luces. | Reduce la exposición hasta que el gráfico se separe del borde. |
Exponer a la derecha
El sensor registra mucha más información en las luces que en las sombras. Por eso muchos fotógrafos que disparan en RAW aplican una técnica conocida por sus siglas en inglés, ETTR: dan toda la exposición posible sin llegar a quemar las luces y después oscurecen la foto al editar. El resultado tiene menos ruido en las sombras que si hubieran aclarado una foto oscura.
Requiere práctica y un histograma fiable, y no sirve en JPEG, donde la cámara ya ha fijado el resultado. Para empezar, basta con evitar que el gráfico toque el borde derecho.
En RAW, mejor algo clara que oscura, siempre que no quemes las luces.
Ahora tú: una escena, tres decisiones
Necesitas unos 20 minutos y algo en movimiento: personas caminando, tráfico o una fuente.
- Pon la cámara en modo M o el móvil en modo Pro. Si tu móvil no lo tiene, apps como Lightroom (iPhone y Android) u Open Camera (Android) lo añaden.
- Haz la misma foto a 1/1000 y a 1/15, compensando con la apertura o el ISO para que ambas tengan la misma luminosidad.
- Repite a f/2.8 y a f/11 con un objeto cercano y el fondo lejos.
- Activa el histograma y comprueba en cada foto que el gráfico no toque ninguno de los dos bordes.
- Compara las cuatro imágenes y anota, en cada una, qué ha cambiado además de la luz.