Flash e iluminación
El flash tiene mala fama por las fotos de caras blancas sobre fondos negros, pero esas imágenes son el resultado de un mal uso, no de la herramienta. Bien empleado, el flash rellena sombras, congela el movimiento y te permite decidir con precisión cuánto se ve el fondo. En el simulador puedes controlar por separado la potencia del flash y la velocidad.
Dos exposiciones en una sola foto
Cuando usas flash haces, en realidad, dos exposiciones simultáneas. La luz ambiente, la que ilumina el fondo, depende de la velocidad, la apertura y el ISO. La luz del flash, la que ilumina al sujeto cercano, depende de la potencia, la distancia, la apertura y el ISO, pero no de la velocidad, porque el destello dura apenas una milésima de segundo.
Esto te da un control enorme: con la velocidad decides cuánto fondo aparece; con la potencia, cuánta luz recibe el sujeto.
Velocidad para el fondo; potencia para el sujeto.
De noche, con la misma potencia de flash y dos velocidades.
La ley del cuadrado inverso
La luz del flash pierde intensidad muy deprisa con la distancia: si duplicas la distancia entre el flash y el sujeto, le llega una cuarta parte de la luz, es decir, dos pasos menos. Por eso un flash ilumina bien a una persona a dos metros pero deja negro el fondo a diez. Para igualar sujeto y fondo, aleja el flash del sujeto o deja entrar más luz ambiente bajando la velocidad.
La velocidad de sincronización
La mayoría de las cámaras no permiten usar el flash por encima de 1/200 o 1/250, su velocidad de sincronización. A velocidades mayores, la segunda cortinilla del obturador empieza a cerrarse antes de que la primera haya terminado de abrirse, y una franja del sensor no recibe el destello. Algunos flashes ofrecen sincronización de alta velocidad (HSS) para superar ese límite, a costa de perder potencia.
Rebotar y difuminar
El flash directo es una fuente pequeña: produce luz dura, frontal y plana. Si giras el cabezal hacia una pared o un techo claros, la luz rebota y llega desde una superficie grande, por lo que se vuelve suave y envolvente. Es la técnica más sencilla para que una foto con flash no lo parezca.
Ten en cuenta que la luz rebotada adquiere el color de la superficie: un techo de madera teñirá la imagen de naranja. Con el flash integrado, que no se puede girar, un difusor o incluso un trozo de papel delante suavizan el resultado.
Flash rebotado en el techo: la forma más sencilla de que no se note el flash.
Relleno y arrastre
De día, a contraluz, un flash de relleno a baja potencia (entre −1 y −2 pasos de compensación de flash) ilumina el rostro sin que se note su presencia. De noche, la técnica del arrastre combina el flash con una velocidad lenta: el destello congela al sujeto y la exposición prolongada deja entrar las luces de la ciudad.
Si además sincronizas el flash a la segunda cortinilla, las estelas de movimiento quedarán por detrás del sujeto y no por delante, que es como el ojo espera verlas.
Ahora tú: domina el flash
Con el flash de tu cámara o con uno externo.
- Fotografía a una persona a contraluz de día, primero sin flash y después con flash a baja potencia.
- De noche, haz un retrato con flash a 1/200 y otro a 1/15 sin cambiar nada más, y compara el fondo.
- Si tu flash se puede girar, repite la foto rebotándolo en un techo blanco.
- Analiza las tres versiones: dureza de las sombras, color y relación entre sujeto y fondo.