La luz
La palabra fotografía significa, literalmente, escribir con luz. Por eso un buen fotógrafo mira primero la luz y después el sujeto: su calidad, su dirección y su color determinan el carácter de la imagen mucho más que la cámara. En el simulador puedes cambiar la hora del día y el balance de blancos para ver cómo se transforma la misma escena.
Luz dura y luz suave
La dureza de la luz depende del tamaño aparente de la fuente respecto al sujeto. El sol de mediodía, pequeño en el cielo, produce sombras negras de bordes nítidos: es luz dura. Marca texturas y da contraste, pero en un rostro acentúa ojeras, arrugas e imperfecciones.
Un cielo nublado o una ventana grande funcionan como una fuente enorme: las sombras se suavizan y la transición entre luz y sombra es gradual. Es la luz más favorecedora para las personas. Por eso los fotógrafos de estudio usan ventanas de luz y paraguas, y por eso acercar una fuente al sujeto la hace más suave.
Fuente grande y cercana, luz suave. Fuente pequeña y lejana, luz dura.
La dirección de la luz
La luz frontal, que llega desde detrás de la cámara, ilumina de forma homogénea pero aplana los volúmenes. La lateral revela relieve y textura: es la favorita para retratos con carácter, arquitectura y paisajes con luz rasante. El contraluz, con la luz detrás del sujeto, crea siluetas, contornos luminosos y atmósfera, aunque exige medir con cuidado para no perder la cara.
Antes de disparar, rodea al sujeto o pídele que gire, y observa cómo se desplazan las sombras. Un metro de diferencia en tu posición puede convertir una foto plana en una con volumen.
El mismo paseo a mediodía y en la hora dorada.
La hora dorada y la hora azul
La hora dorada es el periodo posterior al amanecer y anterior a la puesta de sol. Con el sol bajo, la luz atraviesa más atmósfera y llega cálida, suave y lateral, alargando las sombras. Su duración depende de la latitud y de la época del año: en España, en verano, la mejor luz apenas dura de 30 a 45 minutos.
La hora azul llega justo después de la puesta de sol, y también antes del amanecer: el cielo adquiere un azul intenso que se equilibra con las luces artificiales. Es el mejor momento para la fotografía urbana nocturna y casi siempre requiere trípode.
La temperatura de color
Cada fuente de luz tiene un color, que se mide en kelvin (K). El balance de blancos indica a la cámara qué tipo de luz ilumina la escena para que compense esa dominante y los blancos se vean blancos. Fíjate en la paradoja: cuanto más alta es la temperatura en kelvin, más fría, más azulada, es la luz.
| Fuente de luz | Temperatura | Color |
|---|---|---|
| Vela | 1900 K | Muy anaranjado |
| Bombilla cálida doméstica | 2700 K | Anaranjado |
| Amanecer y atardecer | 3000 a 4000 K | Dorado |
| Fluorescente | 4000 K | Neutro, a veces con dominante verde |
| Sol de mediodía y flash | 5500 K | Neutro |
| Día nublado | 6500 K | Ligeramente azulado |
| Sombra con cielo despejado | 7500 K | Azulado |
| Cielo azul sin sol directo | 10 000 K | Muy azulado |
La misma foto de mediodía con dos ajustes de balance de blancos.
Automático, preajustes o kelvin
El balance de blancos automático acierta en la mayoría de situaciones, pero tiende a neutralizar justo lo que hace bonita una escena: el oro de un atardecer o el ambiente cálido de una cena con velas. En esos casos, fija un preajuste (Luz de día, Nublado, Sombra) o un valor en kelvin.
Recuerda la lógica: si indicas a la cámara una temperatura más alta que la real, la foto se calienta; si es más baja, se enfría. Si disparas en RAW, podrás ajustarlo después sin pérdida de calidad.
El balance de blancos tiene además un segundo eje, el matiz, que corrige las dominantes verdes o magentas típicas de algunos fluorescentes y de las luces LED económicas.
Cuando el color tiene que ser exacto, como en fotografía de producto, los profesionales usan el balance de blancos personalizado: fotografían una tarjeta gris neutra con la misma luz de la escena y la cámara calcula la corrección exacta. Al editar, el cuentagotas del balance de blancos hace lo mismo con cualquier zona neutra de la foto.
Para conservar el color de un atardecer, usa Luz de día o Nublado, no el automático.
Ahora tú: persigue la luz
Con una persona o un objeto junto a una ventana.
- Coloca a tu modelo frente a la ventana y haz una foto: luz frontal.
- Gíralo noventa grados para que la luz le llegue de lado: luz lateral.
- Ponlo de espaldas a la ventana y mide sobre la cara: contraluz.
- Repite la serie a mediodía y en la hora dorada, y compara las seis fotos en dureza, dirección y color.