Fotografía de calle
La fotografía de calle retrata la vida cotidiana tal como ocurre, sin preparar ni dirigir nada. No depende del equipo, sino de la atención: mirar, anticipar lo que va a pasar y estar preparado cuando ocurra. En el simulador la cámara ya está configurada: espera a que el ciclista llegue al lugar adecuado.
Prepara la cámara antes de salir
En la calle no hay tiempo para ajustar nada. Muchos fotógrafos trabajan con enfoque por zona: fijan f/8, enfocan manualmente a unos tres metros y, con un angular de 28 o 35 mm, todo lo que ocurre aproximadamente entre dos y seis metros queda nítido. Con ISO automático y una velocidad mínima de 1/250, solo queda encuadrar y disparar.
Un 28 o un 35 mm obligan a acercarse y te integran en la escena; un teleobjetivo, en cambio, te convierte en un observador lejano y aplana la relación entre las personas.
Configura la cámara en casa; en la calle, solo mira.
El momento decisivo
Henri Cartier-Bresson popularizó la expresión momento decisivo para describir el instante en que los elementos de una escena se ordenan por sí solos: un paso en el aire, una mirada que se cruza, una sombra que encaja en su sitio. Ese instante dura una fracción de segundo.
No se consigue persiguiendo, sino anticipando. Una técnica clásica es encontrar un buen escenario (una pared con luz rasante, un charco con reflejos, una sombra marcada) y esperar a que alguien entre en él. Nuestro tiempo de reacción ronda una décima de segundo: hay que disparar justo antes de que ocurra.
La misma escena con medio segundo de diferencia.
Velocidad: congelar o transmitir
Para congelar a peatones basta con 1/250; para alguien corriendo o en bicicleta, 1/500 o más. Pero no siempre hay que congelar: entre 1/15 y 1/30, los peatones se convierten en trazos y transmiten el ritmo de la ciudad. Si además acompañas al sujeto con la cámara durante la exposición, en lo que se llama barrido, lo mantendrás relativamente nítido sobre un fondo convertido en líneas.
Ética y legalidad
En España, fotografiar en la vía pública está permitido, pero el derecho a la propia imagen protege a las personas frente a la publicación de fotos en las que son reconocibles y protagonistas, sobre todo con fines comerciales. Con menores, la cautela debe ser máxima: no publiques nunca su imagen sin autorización de sus padres o tutores.
Más allá de la ley está el respeto. Si alguien te pide que borres una foto, hazlo. Actuar con naturalidad, sonreír, no esconder la cámara y estar dispuesto a enseñar la imagen evita la mayoría de los conflictos y, a menudo, abre la puerta a fotos mejores.
Fotografía a los demás como te gustaría que te fotografiaran a ti.
Ahora tú: una hora en la calle
Elige un lugar con vida: una plaza, un mercado, una estación.
- Configura la cámara en casa: f/8, ISO automático, 1/250 y enfoque manual a tres metros. En el móvil, mantén pulsado para bloquear el enfoque y la exposición.
- Busca un escenario con buena luz o un fondo interesante y espera a que alguien entre en el encuadre.
- Haz al menos 50 fotos sin juzgarlas en el momento.
- En casa, quédate solo con tres y explica qué tiene cada una que no tengan las demás.