La sala
La sala suena antes que tu micrófono. Una habitación con eco arruina la mejor voz y el mejor equipo, y además es muy difícil de arreglar en la edición. La buena noticia es que con mantas, muebles y un poco de cabeza puedes conseguir un sonido muy limpio en casa.
Eco y reverberación no son lo mismo
Cuando hablas en una habitación, al micrófono le llegan dos cosas: tu voz directa y la voz que ha rebotado en paredes, techo, suelo y muebles. Esos rebotes se dividen en dos fenómenos:
- Eco: una repetición que se distingue por separado, como en una montaña o un pasillo largo. En una habitación normal casi nunca lo oirás así.
- Reverberación: muchísimos rebotes que llegan tan seguidos que se funden en una «cola» que alarga cada palabra. Es lo que hace que una voz suene «a baño» o «a sala vacía».
Lo que solemos llamar «eco» al grabar en casa es, en realidad, reverberación. Se mide por el tiempo que tarda el sonido en apagarse después de cortar la voz. En el simulador de arriba puedes comparar varias salas y ver cuánto dura esa cola en cada una.
Por qué suenan mal las superficies duras
Las superficies duras, lisas y paralelas reflejan casi todo el sonido: azulejos, cristal, suelo de baldosa, paredes desnudas, techos lisos, mesas de cristal. Los materiales blandos, porosos e irregulares absorben o dispersan parte del sonido: telas, colchones, sofás, alfombras gruesas, libros.
| Sala | Cómo suena | Reverberación aproximada |
|---|---|---|
| Baño o cocina con azulejos | Muy reverberante, metálica | Más de 1 segundo |
| Habitación vacía | Hueca, con cola larga | Cerca de 1 segundo |
| Salón o dormitorio con muebles | Natural, algo de sala | Unos 0,4–0,6 segundos |
| Habitación tratada con mantas y textiles | Seca, cercana | Unos 0,2–0,4 segundos |
| Armario lleno de ropa | Muy seca, casi sin sala | Menos de 0,2 segundos |
Son valores orientativos: dependen del tamaño, la forma y lo que haya dentro. Lo importante es la tendencia: cuanto más blanda y llena la sala, más corta la cola.
Dos paredes lisas enfrentadas pueden hacer que el sonido rebote entre ellas una y otra vez, creando un zumbido metálico (eco flotante). Para detectarlo, da una palmada en mitad de la habitación: si oyes un «tzzzz» vibrante, lo tienes.
Aislamiento frente a acondicionamiento
Se confunden mucho y son cosas distintas:
| Aislamiento | Acondicionamiento | |
|---|---|---|
| Objetivo | Que el sonido no entre ni salga de la sala | Que el sonido dentro de la sala se comporte bien |
| Combate | Tráfico, vecinos, ruidos de la casa | Reverberación y rebotes |
| Cómo se hace | Masa y estanqueidad: paredes, puertas y ventanas | Absorción y difusión: textiles, paneles, muebles |
| Coste | Alto; suele requerir obra | Bajo a medio; se hace en casa |
Las espumas acústicas y las mantas no aíslan: no frenan el ruido de la calle. Solo acondicionan. Para el ruido exterior, la estrategia es otra: elegir bien la hora, cerrar ventanas y alejarte de la fachada.
Tratamiento casero que funciona
No necesitas paneles profesionales para empezar. Estas soluciones funcionan sorprendentemente bien:
- Mantas y edredones gruesos colgados detrás del micrófono y frente a ti. Son las zonas que más importan: la voz sale de tu boca, rebota en lo que tienes delante y vuelve al micro.
- Cortinas gruesas sobre ventanas y paredes desnudas.
- Alfombras en suelos duros, sobre todo bajo la mesa.
- Sofás, butacas y cojines: absorben mucho y no parecen tratamiento acústico.
- Estanterías llenas de libros de distintos tamaños: absorben y además dispersan el sonido.
- El armario de ropa: abierto y con la cabeza casi dentro, es una cabina de locución casera excelente para monólogos y voces en off.
Si grabas de vez en cuando, monta un «fuerte» temporal: dos pies de micro o un tendedero con un edredón por encima, formando una U alrededor del micrófono y de tu cabeza. Se monta en cinco minutos y reduce mucho la sala.
Los paneles de espuma finos y baratos absorben solo los agudos. La sala suena menos brillante, pero la cola en medios y graves sigue ahí y la voz queda «encajonada». Los textiles gruesos y los muebles blandos suelen funcionar mejor.
Los ruidos de la casa
Antes de grabar, haz una prueba sencilla: quédate en silencio, cierra los ojos y escucha diez segundos. Apunta todo lo que oigas. Los sospechosos habituales:
- Nevera y congelador: zumbido grave que va y viene. Si puedes, desconéctala durante la grabación… y pon las llaves del coche dentro para no olvidarte de volver a enchufarla.
- Ventilador, aire acondicionado y calefacción: soplido constante. Apágalos mientras grabas.
- Ordenador: sus ventiladores se oyen más de lo que crees. Aléjalo o colócalo detrás del micro, en su zona sorda.
- Calle y vecinos: elige el lado de la casa más alejado de la fachada y la hora más tranquila.
- Relojes, móviles y notificaciones: fuera de la sala o en modo avión.
Un ruido constante y bajo se limpia bien en la edición (lo verás en reducción de ruido). Uno intermitente, como una moto o un perro, casi siempre obliga a repetir la frase.
Dónde colocarte en la sala
Incluso en la misma habitación, el sitio importa:
- Evita el centro exacto y las esquinas: en el centro los rebotes llegan simétricos desde todas las paredes; en las esquinas se acumulan los graves.
- No hables mirando a una pared desnuda o una ventana a poca distancia: tu voz rebotará directamente al micro. Mejor mirar hacia el interior de la sala, hacia un sofá o una estantería.
- Pon lo blando detrás del micro, que es justo hacia donde estás hablando.
- Acércate al micrófono: es el tratamiento más barato que existe. Cuanta más voz directa, menos sala se nota.
Así no
Mesa en el centro de un salón vacío, hablando hacia la ventana, con el micro a medio metro.
Así sí
Mesa cerca de un sofá, mirando a una estantería con una manta colgada detrás del micro, que está a un palmo de la boca.
- Lo que llamamos eco en casa suele ser reverberación: la cola de rebotes.
- Superficies duras reflejan; textiles, muebles blandos y libros absorben.
- Acondicionar no es aislar: las mantas no frenan el ruido de la calle.
- Trata primero lo que hay detrás del micro y delante de ti, y acércate al micrófono.
- Apaga nevera, ventiladores y notificaciones antes de grabar.
Ahora tú: la prueba de las cuatro salas
Graba la misma frase en cuatro sitios de tu casa y escucha cuánto cambia la voz solo por la sala.
- Graba con el mismo micro y a la misma distancia en el baño, en una habitación vacía, en el salón y dentro de un armario de ropa.
- Después de cada frase, da una palmada y deja dos segundos de silencio para oír la cola.
- Escucha con auriculares y elige tu lugar de grabación; si hace falta, mejóralo con mantas.
Preguntas frecuentes
¿Cómo quito el eco de una habitación para grabar un pódcast?
Añade materiales blandos: mantas o edredones detrás del micro y frente a ti, alfombras, cortinas y muebles tapizados. Y acerca el micrófono a la boca.
¿Sirven los paneles de espuma acústica?
Ayudan con los agudos, pero los finos y baratos dejan la reverberación de medios y graves. Mantas gruesas, sofás y estanterías llenas suelen dar mejores resultados.
¿La espuma acústica aísla del ruido de la calle?
No. La espuma y las mantas acondicionan la sala, pero no aíslan. Para el ruido exterior, elige la habitación más alejada de la fachada y la hora más tranquila.